Cuando me apunté al
Patrón Viajero de Cal Joan y más tuve mucha suerte y me tocó muy al principio de la ruta, así que recibí el patrón
ya en mayo. Yo quería hacer el vestido con tela no elástica, tenía el capricho, pero me daba bastante miedo pifiarla con la talla... que eso de que la tela no ceda ni se adapte siempre tiene su riesgo! Así que lo primero que hice fue una prueba del patrón, así según estaba sin modificar nada de nada, con una tela fea de una sábana fea (y sintética, y áspera, lo que se dice una joya!). Así fue como confirmé que necesitaba inventar algo para sacar la teta en mi vestido versión lactancia, que me sobraba un buen trozo de largo (eso ya lo sospechaba yo desde el principio jejeje) y que mi pechonalidad requería un poco más de espacio ahí arriba. Hacer un vestido de prueba es una cosa rápida rapidísima, porque ni te esfuerzas en rematar, ni sobrehilas, ni haces dobladillos ni na, de hecho ni cambias el hilo que hay en la máquina, total... Nunca había sido tan precavida, fue mi primera prueba de patrón, pero me vino tan bien que decidí incluir el vestido prototipo en el paquete para que lo aprovechasen las demás ¡con esa tela horrible estaba claro que no iba a hacer vida de él!!
Dándole vueltas al tema de la abertura de lactancia, que le di unas cuantas, porque no quería renunciar a mi vestido en tela no elástica y modificar el canesú era quitarle la gracia al vestido, llegué a la conclusión de que lo mejor iba a ser poner unas cremalleras invisibles en la unión del canesú con el cuerpo. Que no suena a gran cosa, pero el meollo de la cuestión es que yo nunca había puesto una cremallera invisible, y encima éstas iban a ir haciendo curva y contracurva ¿valiente yooooo? ¡¡¡pues claro, valiente, loca, lo que queráis!!! Compré dos cremalleras invisibles y un prensatelas específico para ponerlas, y al llegar a casa seguía sin tela para el vestido pero tenía que probar si mi ocurrencia funcionaba, así que hice otra prueba con tela de sábana vieja... Esta vez la sábana no era especialmente fea, sólo vieja revieja y se había roto por alguna zona. Era blanca, lisa, y eso sí, de algodón

Suprimí las pinzas del delantero, aunque para ello me tocase retocar el tamaño de toda la parte superior para que el pecho cupiese. ¿Por qué me metí en ese lío, pudiendo hacer las pinzas que ya en la primera prueba vi que me servían estupendamente? pues porque hay una fina línea que separa la valentía de la temeridad, y en este vestido esa línea pasaba por combinar cremalleras en curva con pinzas. No hubo narices para tanto!

El caso es que la ocurrencia funcionó, el vestido me servía, las aberturas de lactancia eran operativas, el experimento había sido un éxito y ya sólo me faltaba recuperar las cremalleras y coserlo con las telas definitivas. Y entonces surgió un problema ¡me daba pena descoserle las cremalleras a esta prueba! le había cogido cariño, soso y blanco como era, y decidí darle una oportunidad y ponerle algo de color. Ya que era mi vestido ocurrencia, seguí experimentando en él y le rematé las sisas, el escote y el bajo con una puntada de repulgo de la remalladora que nunca había usado:
(para aprender a hacer el repulgo me vino muy bien
este tutorial)
Sustituí los pespuntes en el canesú por unas puntadas decorativas en verde y rojo
me divertí un ratín con los rotuladores textiles
y al final este es mi vestido Hana
Que me gusta bastante, aunque creo que el próximo me va a gustar más... porque las telas me gustan, más que nada! Que este mejoró con el color, pero sigue siendo una sábana vieja y sigue pareciendo un camisón!! Pues eso, un camisón para
RUMS... que tiene que haber de todo!