Este año de verdad que Nel y Chus pensaban que nunca inauguraríamos la navidad en casa. Y no iban desencaminados del todo, que el mes pasado estuve muy tentada de hacerme la longuis y pasar del tema, pero... bah, me dio pena, les gusta tanto!
Así que puse fecha mentalmente y hoy es el gran día. Mientras están en el cole me tocó preparar el calendario, ese que no es de adviento porque nuestro espíritu de contradicción es muy poderoso. El Calendario de los Duendes, un año más. Como este año el ambiente está muy impregnado del tema bebé ¡cómo no! pues decidí usar los calcetines y patucos para poner dentro la actividad de cada día:
Queda muy muy práctico, sí señor, para sentarse en el sofá hay que agachar un poco la cabeza (incluso yo, que soy medio enana!) pero era el sitio más vistoso que se me ocurrió y mira... algún sacrificio hay que hacer por el espíritu navideño, no? (a ver qué opina el padre de familia cuando lo vea... todavía me veo buscándole otra ubicación al tenderete!).
Pero bueno, colorido sí que es. Las actividades, pues la mayoría recicladas de otros años (de estas), alguna nueva que ya veremos qué tal sale, y en general todas muy sencillas y aptas para cambios de fecha y esas cosas que tendrán que pasar cuando la peque decida nacer. A ver en qué acaba esto... ¡ya os contaré!
13/12/13
11/12/13
Otro saco de dormir
Siempre me pasa lo mismo, cuando necesito más de una unidad de alguna cosa, más me vale hacerlas juntas, en serie, o si no luego me da una pereza horrorosa ponerme a repetir... Y así pasaron meses entre el primer saco de dormir de bebé y este otro, que sabía desde el principio que tendría que acabar haciendo. Iba a repetir todo del anterior: tamaño, patrón, cierres... pero tuve que cambiar de idea para arrancar por fin a hacerlo ¡un modelo nuevo ya me daba menos pereza que repetir el mismo!
Esta vez lo hice con cremallera, algodón por fuera y por dentro y relleno de guata gordita ¡que no nos asuste el frío! El resultado es... digamos contundente, podría mantenerse de pie! Eso sí, para mi sorpresa no hubo ni un problema al coser esa cremallera
El caso es que cuando quise ponerme a coser este saco me encontré con que se me había olvidado comprar la cremallera, así que tenía tiempo de sobra y me emocioné. Un búho. Demasiadas piezas diminutas de tela. Dos pasadas de zigzag (mi máquina no lo hace demasiado tupido, así que es lo que toca). Una tarde entera a vueltas con el búho, en resumidas cuentas:
Le hice unas aberturas (ojales, pero a lo grande) donde más o menos irá la entrepierna, para pasar el broche de la sillita de coche y no tener que abrir nada de nada para salir de viaje ¡que el frío se cuela por donde una menos se lo espera!
El tamaño es generoso, que no quiero que me dure sólo para un par de meses... ¡por quedar largo al principio no nos vamos a enfadar! Para que se adapte mejor al tamaño del bebé, en los tirantes lleva snaps a distintas alturas.
No sé si a Cefe le gustará, ni si hará caso a todas mis súplicas y optará por ser un bebé dormilón y tranquilote, de esos que tienen a los padres encantados y a las visitas decepcionadas porque se van sin conseguir verle los ojos abiertos, pero lo que ya parece que va quedando claro es que le gusta la máquina de coser ¡¡bien!! En serio, es casi la única manera de que yo pueda estar sentada en una silla sin que emplee todas sus malas artes en intentar ahogarme o mantenerme con la espalda hacia atrás y el culo hacia delante... no hay manera de terminar de comer sentada como una persona normal, pero mientras la máquina suene puedo tardar un buen rato en cambiar de postura y ni se inmuta ¡¡creo que vamos a llevarnos bien, pequeñaja!!
Esta vez lo hice con cremallera, algodón por fuera y por dentro y relleno de guata gordita ¡que no nos asuste el frío! El resultado es... digamos contundente, podría mantenerse de pie! Eso sí, para mi sorpresa no hubo ni un problema al coser esa cremallera
El caso es que cuando quise ponerme a coser este saco me encontré con que se me había olvidado comprar la cremallera, así que tenía tiempo de sobra y me emocioné. Un búho. Demasiadas piezas diminutas de tela. Dos pasadas de zigzag (mi máquina no lo hace demasiado tupido, así que es lo que toca). Una tarde entera a vueltas con el búho, en resumidas cuentas:
Le hice unas aberturas (ojales, pero a lo grande) donde más o menos irá la entrepierna, para pasar el broche de la sillita de coche y no tener que abrir nada de nada para salir de viaje ¡que el frío se cuela por donde una menos se lo espera!
El tamaño es generoso, que no quiero que me dure sólo para un par de meses... ¡por quedar largo al principio no nos vamos a enfadar! Para que se adapte mejor al tamaño del bebé, en los tirantes lleva snaps a distintas alturas.
No sé si a Cefe le gustará, ni si hará caso a todas mis súplicas y optará por ser un bebé dormilón y tranquilote, de esos que tienen a los padres encantados y a las visitas decepcionadas porque se van sin conseguir verle los ojos abiertos, pero lo que ya parece que va quedando claro es que le gusta la máquina de coser ¡¡bien!! En serio, es casi la única manera de que yo pueda estar sentada en una silla sin que emplee todas sus malas artes en intentar ahogarme o mantenerme con la espalda hacia atrás y el culo hacia delante... no hay manera de terminar de comer sentada como una persona normal, pero mientras la máquina suene puedo tardar un buen rato en cambiar de postura y ni se inmuta ¡¡creo que vamos a llevarnos bien, pequeñaja!!
9/12/13
Una nueva vida
Una nueva vida que está a punto de llegar... últimamente es un gustazo tener tantos nacimientos alrededor, una explosión de vida en toda regla ¡es tan emocionante! Y por supuesto, cada nueva vida merece una celebración... algo dedicado expresamente... ¿qué menos?
Para la nueva peque de Para mi peque con amor decidí volver a usar las lanas de colores del verano, pero esta vez tejiendo de una pieza ¡no más uniones invisibles para mí por ahora! Hice una mantita un tanto peculiar, más que nada porque es redonda. Bueno, más o menos redonda:
Como el invierno no perdona, por el otro lado le puse una capa de polar blanco. Una laaaaaarga costura en espiral para unirlas, y un festón alrededor para rematar:
Algo diferente a lo que suelo hacer, me gustó la improvisación ¡y me encantó ver que voy ganando confianza con el ganchillo! ¡¡con el miedo que le tenía hace año y poco!! No deja de suponerme un reto en toda regla ir aumentando al ritmo adecuado para que las cosas crezcan sin perder la forma.
Y una vez más, algo para el hermano mayor... ¡no lo puedo evitar! Repetí con el juego que había enviado a Naii, una vez hecho el primero parece tan sencillo que es inevitable volver a las andadas...
Parece ser que el juego sirvió para una buena sesión de ejercicio en familia ¡como debe ser! Supongo que en breve tendré que hacer otro para casa, la presión va en aumento
Para la nueva peque de Para mi peque con amor decidí volver a usar las lanas de colores del verano, pero esta vez tejiendo de una pieza ¡no más uniones invisibles para mí por ahora! Hice una mantita un tanto peculiar, más que nada porque es redonda. Bueno, más o menos redonda:
Como el invierno no perdona, por el otro lado le puse una capa de polar blanco. Una laaaaaarga costura en espiral para unirlas, y un festón alrededor para rematar:
Algo diferente a lo que suelo hacer, me gustó la improvisación ¡y me encantó ver que voy ganando confianza con el ganchillo! ¡¡con el miedo que le tenía hace año y poco!! No deja de suponerme un reto en toda regla ir aumentando al ritmo adecuado para que las cosas crezcan sin perder la forma.
Y una vez más, algo para el hermano mayor... ¡no lo puedo evitar! Repetí con el juego que había enviado a Naii, una vez hecho el primero parece tan sencillo que es inevitable volver a las andadas...
Parece ser que el juego sirvió para una buena sesión de ejercicio en familia ¡como debe ser! Supongo que en breve tendré que hacer otro para casa, la presión va en aumento
6/12/13
Cumpleaños contra el crono
A veces las cosas no salen tan fáciles como nos gustaría, a veces nos enteramos con poco tiempo de que los peques están invitados a un cumple, a veces pensamos en comprar un regalito en una escapada pero la escapada sale bien diferente a lo que esperábamos y el regalo se queda sin comprar. A veces nos vemos la mañana del día D sin regalo ni ideas, y empezamos una búsqueda desesperada de inspiración. A veces encontramos lo que necesitábamos y nos ponemos a ello con cierta prisa... y a veces las prisas nos traicionan y hacen que tengamos que descoser y volver a empezar.
Pero a veces, por suerte, todo ello termina justo a tiempo y felizmente, como en este caso. Después de una mañana de búsqueda de ideas, elección de telas, corte y costura, y parte de la tarde de más costura y remates, media hora antes de recoger a los peques del cole y dirigirnos al cumple conseguía terminar la tarea y envolver el regalo. ¡¡Ufff!!
Esta vez me decidí por el bolso-flor de Ottobre que hace ya bastante tiempo nos enseñaba Pandielleando, y creo que acerté en la elección porque es bastante resultón y no lleva mucho tiempo. Ni mucha tela, vamos a decirlo todo, con cuatro recortes lo apañas! Este era el resultado:
¿Alguien se dio cuenta de la trampa? Sí, esa cremallera pasa de violeta a blanco sospechosamente... bueno, es que en realidad el cumpleaños era doble y... claro... el regalo también!!
A pesar de lo rápido y fácil que se cose, el bolso queda perfectamente rematado por todas partes, este es el interior:
Y así salieron de casa, envueltos a toda prisa para llegar al cumple
¡¡Misión cumplida!! A las cumpleañeras les gustaron, yo no pido más
Pero a veces, por suerte, todo ello termina justo a tiempo y felizmente, como en este caso. Después de una mañana de búsqueda de ideas, elección de telas, corte y costura, y parte de la tarde de más costura y remates, media hora antes de recoger a los peques del cole y dirigirnos al cumple conseguía terminar la tarea y envolver el regalo. ¡¡Ufff!!
Esta vez me decidí por el bolso-flor de Ottobre que hace ya bastante tiempo nos enseñaba Pandielleando, y creo que acerté en la elección porque es bastante resultón y no lleva mucho tiempo. Ni mucha tela, vamos a decirlo todo, con cuatro recortes lo apañas! Este era el resultado:
¿Alguien se dio cuenta de la trampa? Sí, esa cremallera pasa de violeta a blanco sospechosamente... bueno, es que en realidad el cumpleaños era doble y... claro... el regalo también!!
A pesar de lo rápido y fácil que se cose, el bolso queda perfectamente rematado por todas partes, este es el interior:
Y así salieron de casa, envueltos a toda prisa para llegar al cumple
¡¡Misión cumplida!! A las cumpleañeras les gustaron, yo no pido más
4/12/13
Pa los pies!!
Jajajajaja no lo puedo evitar... "¡Pa los pieeeeeeeessss! ¡¡que va a nevaaaaaaarrr!!", ese era el grito de guerra de un paisano que vendía calcetines de lana los días de mercado en un pueblo en el que viví hace años. Ya podía ser julio y hacer un calor tremendo, que aquel hombre seguía con su cantinela de pies y nieve como si tal cosa... ¡siempre que me acuerdo de aquel hombre me río un poco!
Pues eso, que yo no sé si nevará o no nevará, pero frío seguro que viene bastante, y no queremos que a nuestra pitufa se le queden los pies fríos, así que... ¡¡pa los pieeeeeessss!!
No sé tejer calcetines (aunque me encantaría, todo sea dicho) así que los cambié por zapatillas. Corté en serie y cosí en serie, y vi que en poco tiempo tenía un montón.
Y entonces "alguien" me chivó que con el tutorial de Rojo Ababol se hacían muy rápido unas zapatillas-patuco bien chulas, y no pude resistirme: otra buena remesa!!
Nada como estas minicosturas para limpiar de retales los cajones... ¡los trozos más ridículos sirven para apañar una zapatilla! Hay de todo: algodón tipo patchwork, camiseta, polar, sudadera de invierno, puño... ¡todos los recortes sirven para esto!
Pues eso, que yo no sé si nevará o no nevará, pero frío seguro que viene bastante, y no queremos que a nuestra pitufa se le queden los pies fríos, así que... ¡¡pa los pieeeeeessss!!
No sé tejer calcetines (aunque me encantaría, todo sea dicho) así que los cambié por zapatillas. Corté en serie y cosí en serie, y vi que en poco tiempo tenía un montón.
Y entonces "alguien" me chivó que con el tutorial de Rojo Ababol se hacían muy rápido unas zapatillas-patuco bien chulas, y no pude resistirme: otra buena remesa!!
Nada como estas minicosturas para limpiar de retales los cajones... ¡los trozos más ridículos sirven para apañar una zapatilla! Hay de todo: algodón tipo patchwork, camiseta, polar, sudadera de invierno, puño... ¡todos los recortes sirven para esto!
2/12/13
Para enredarse jugando
Recuerdo perfectamente que cuando era pequeña este juego se llamaba Enredos. Ahora se llama Twister, porque todo tiene que sonar extranjero, supongo. Pero sigue siendo lo mismo. Entonces y ahora, me encanta la idea. Y desde hace un tiempo tenía muchas muchas ganas de hacer una versión casera... nunca encontraba el momento, pero ahí estaba la idea.
Y entonces unos niños que conozco tuvieron un hermano pequeño, y yo empecé a preparar un regalito para el bebé, y necesitaba algo para esos hermanos mayores, algo que al abrir el paquete fuera para ellos, porque un paquete que llega por correo y un niño pequeño forman una de las combinaciones más adorables del mundo ¿o no?. Y la idea de este juego casero se me sentó en medio de la mente y decidió no menearse de allí hasta que la hiciera realidad. Pues qué remedio me quedó!
Hice los círculos de colores de goma eva, seis de cada color, para poner directamente en el suelo en lugar del "tapete" de plástico original. Y con cartón duro y más goma eva hice la ruleta:
Un encuadernador y un palo de polo con un extremo tallado en punta sirvieron para la flecha, y... ¡¡listos!!
Por si acaso, que nunca se sabe cuándo van a hacer falta, imprimí unas instrucciones (versión libre, lo que más o menos recordaba del juego), y sin más el kit se fue de viaje en busca de niños flexibles con los que jugar. Tenemos en proyecto uno para casa, porque por supuesto... ¡les gusta! ¡lo quieren! ¡lo necesitan! jajajaja qué fáciles de entusiasmar son!!
Y entonces unos niños que conozco tuvieron un hermano pequeño, y yo empecé a preparar un regalito para el bebé, y necesitaba algo para esos hermanos mayores, algo que al abrir el paquete fuera para ellos, porque un paquete que llega por correo y un niño pequeño forman una de las combinaciones más adorables del mundo ¿o no?. Y la idea de este juego casero se me sentó en medio de la mente y decidió no menearse de allí hasta que la hiciera realidad. Pues qué remedio me quedó!
Hice los círculos de colores de goma eva, seis de cada color, para poner directamente en el suelo en lugar del "tapete" de plástico original. Y con cartón duro y más goma eva hice la ruleta:
Un encuadernador y un palo de polo con un extremo tallado en punta sirvieron para la flecha, y... ¡¡listos!!
Por si acaso, que nunca se sabe cuándo van a hacer falta, imprimí unas instrucciones (versión libre, lo que más o menos recordaba del juego), y sin más el kit se fue de viaje en busca de niños flexibles con los que jugar. Tenemos en proyecto uno para casa, porque por supuesto... ¡les gusta! ¡lo quieren! ¡lo necesitan! jajajaja qué fáciles de entusiasmar son!!
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