Mostrando entradas con la etiqueta cartón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cartón. Mostrar todas las entradas

18/2/15

Carnaval, segunda parte: Invasión vikinga!!!!!!!

Bueno, qué... ¿este año de qué nos disfrazamos en carnaval? ¡¡de vikingos!! La conversación tuvo lugar allá a primeros de enero, apenas salíamos de la navidad... ¡dejar una fiesta y pensar en la siguiente, ese es el ritmo de vida que nos gusta!

Pues nada, vikingos, que siempre viene bien un tema que dé pie a dar gritos y comportarse como bárbaros... sólo por carnaval! Se supone que uno se disfraza de lo que no es, verdad? pues nos disfrazamos de cosas así, a ver si nos vamos convirtiendo en gente civilizada ¿no es de lógica?

En nuestra línea de no comprar disfraces ni complementos, había bastante que hacer: capas de vikingo, cascos con cuernos (que por más que digan ahora que nada de cuernos en los cascos, a nosotros nos gustaban los vikingos de toda la vida ¡con una buena cornamenta!), armamento pesado, escudos... ¡apuf, qué estrés!

Primero fueron las capas. Rectángulos, sin complicarse, ya sabéis cómo enfoco yo el tema disfraces: cero complicaciones, mucha risa. Un snap para abrochar, un cráneo de bicho con cuernos hecho de fimo para tapar el snap (que no hacía falta, ya lo tapaba el pelo de la tela, pero...), y una costura en la zona del cuello para que no nos rasque el borde de la tela. Porque la tela hubo que chamuscarla por el borde antes de que la casa se convirtiera en una gran bola de pelusa marrón, y claro, lo chamuscado muy suave no queda!



Luego venían los cascos, es decir, tomarse la medida de las cabezas, inflar un globo de cada talla, y empezar a pegar papel de periódico con cola blanca. Una capa, otra... un alambre para dar soporte a los cuernos... más periódico y más cola alrededor del alambre... dar forma a esos cuernos, que queden vistosos... más periódico y más cola... y al tendal a secar!



Antes de que secasen del todo nos los pusimos, y los amoldamos a la forma de las cabezas ¡que no, no tenemos cabeza de globo! Cascos a medida, completamente personalizados!

Ya que estábamos en modo periódico y cola, aproveché para preparar las espadas y un hacha. Tubos de cartón (de esos que vienen rodeados de papel de aluminio o film de cocina, es un poco rollo tener que gastar el material de fuera pero al final consigues un tubo de cartón que siempre viene bien), cajas de galletas para las partes planas, y periódico y cola, periódico y cola, periódico y cola... ¡y al tendal!

¡¡Escudos, que nos faltan los escudos!! Bueno, bueno, es que no tenía cartón! Hubo que esperar a que llegara un pedido de cartón, esta vez en forma de caja llena de naranjas ¡qué vida tan dura la de reciclantes! Pues eso, cartón de caja de naranjas, periódico y cola, más periódico y más cola, más periódico y más cola... ¡y al tendal! Ay, no, al tendal no, que estos secaron encima de la mesa...



Pues un par de días más tarde, con toda la cola seca y todo el periódico endurecido, sesión de maquillaje: témpera de colores, un poco de alkyl, brochas y pinceles... ¡¡al ataque!!



Lo último que hicimos fue el cuerno del jefe, para llamar a la tribu. Se nos olvidó hasta la hora de comer del día C (de Carnaval), así que no hubo tiempo de andarse con finuras: papel de periódico, sin cola ni nada, y témpera. Y que aguante lo que pueda!



Y con todo preparado, nos hicimos a la mar en busca de botines fabulosos. Porque ya se sabe, la familia que asalta poblados unida, permanece unida!!






15/12/14

La ciudad de los duendes!!

Este año vamos a lo grande ¡la casa por la ventana! En vez de calendario de los duendes tenemos nada más y nada menos que la Ciudad de los Duendes:



Ya que en casa no ponemos belén... que no se diga! Cada día, una misión a cumplir escondida en una casita de cartón. Pasamos un buen rato dibujando casitas y recortando tejados, y después buscando dónde colocarlas... Al final redujimos el rincón musical para dejar sitio a esta pequeña ciudad, podremos sobrevivir con la música apretada unos días!



Otro factor a tener en cuenta era que Lía no alcanzase a desbarajustarlo todo, claro! Pobre criaturilla, todo lo que parece interesante lo ponemos fuera de su alcance ¡qué paciencia tiene que tener! El caso es que estamos muy satisfechos con el resultado ¡pero mucho, mucho!










12/12/14

Si me hubiera dado tiempo...

... si me hubiera dado tiempo, lo habría pintado de colores alegres. Lo habría forrado con papeles vistosos por aquí y por allá. Habría dado una capa de barniz para que resista mejor el paso del tiempo. Habría quedado guapo, guapo. Si me hubiera dado tiempo.

Pero resulta que no me dio tiempo, apenas estaba yo terminando de probar qué tubos de cartón encajaban bien, y ya tenía a Chus rellenándolos de rotuladores. Que le estaba haciendo una falta grandísima!! Y así quedó:



Y así quedará, porque cualquiera se pone ahora a vaciarlo, buscar dónde dejar mientras tanto todo eso que no lo coja Lía, despegar tubos y pintar y forrar y barnizar y volver a pegar cada cosa en su sitio y... que no, que no, que está estupendísimo así, que cabe todo y se puede llevar de acá para allá de una pieza ¡no me liéis!




11/10/14

El andador

A la trigésimo quinta vez (trigésimo sexta a más tardar) que un bebé lleva soberano porrazo por ponerse de pie y tratar de avanzar empujando una banqueta inestable, lo piensas. Que va a ser que a lo mejor esta criatura necesita un andador...

Antes de lanzarme en busca de uno y comprarlo, me dio por preguntar a las amigas... ¡menos mal! Y es que Loreto me dio una idea... LA IDEA!! Un andador Diógenes, justo lo que necesitábamos en casa:



Rellenando una caja con cojines, peluches y muñecos, para que tenga un poco de peso pero no demasiado...



¡¡Listo!! Se ve que vienen con el concepto de andador grabado en el subconsciente, porque fue ver la caja en medio del pasillo y abalanzarse a ella gateando a toda velocidad. Pues que la disfrute, que en cuanto deje de hacer falta no va a estorbar ni un poco... vaciamos el contenido de vuelta a su sitio, y la caja... a la basura... a esperar otra misión... vale, vale, a la basura, a la basura!!





4/9/14

Geocarpeta

Bueno, está claro que la idea de La Lío de tunear una carpeta es un ideón, no? Había que buscar una carpeta tuneable sí o sí, y esta fue la primera que encontré:



Cutre como ella sola, de esas que te daban en las copisterías, una reliquia de los años de estudiante... cuando la tectónica ocupaba un lugar importante en mi vida... como hoy puede ser la fruta de la merienda o las canillas con hilo de colores jejejeje

Pues después de pasar un rato intimando con mis recortes de tela (el Adiós Retales 2014 de Mi rincón de mariposas habrá terminado, no digo yo que no, pero yo sigo dándole al tema) se había convertido en esto:



Dejé al aire la parte superior del cartón, como recuerdo de lo que era y en el fondo sigue siendo... Y encontré un señor botón para ponerle, y unos cordones de zapato para atar ¿quién dijo Diógenes? jajajajaja



En el fondo, ahí donde la veis, sigue siendo una geocarpeta... esas cosas, aunque parezca que no, se llevan dentro... tal vez para siempre? ¡quién sabe, "siempre" es muchísimo tiempo!



Y con esto, y por los pelos, habemus RUMS ¡que no es poca cosa, con el ritmo de vida de verano que seguimos llevando!



10/4/14

El cachivache

Esta semana mi RUMS no va de costura... o sí... bueno, en el fondo sí. Pero no di ni una puntada para hacerlo. Hasta hace poco, cuando necesitaba usar los conos de hilo de la overlock con la máquina normal, hacía como os enseñé aquí. Luego llegó mi máquina nueva, y los conos estrechos caben perfectamente en el sitio del carrete. Los grandes no, así que seguía haciendo lo mismo. Me funciona bien, sólo que a veces al mover la tela tropieza con los conos y los tira, y es un poco rollo. Pues nunca más!

Me enseñaron un aparatejo que por lo visto venden para sujetar los conos (uno o dos) y guiar el hilo hacia arriba antes de pasarlo por la máquina, y me hizo gracia. Tanta gracia, que tardé poco y menos en copiarlo, versión cutre-casera-reciclada ¡pero que funciona!



Lo sé, lo sé, no se ve nada... a ver, así es visto por detrás:


No queda el palo blanco así inclinado, eso fue culpa mía que tiré de los hilos por delante de la máquina para tensarlos e intentar que se vieran en la foto, y se ve que me pasé ¡oooops!

Este es el cachivache en sí:



En origen era una caja de cartón, un trozo de alambre (muy fino, tuve que enrollarlo sobre sí mismo para darle consistencia) y unos tubitos de plástico rígido



Un poco de cola aquí y allá, cinta adhesiva negra para forrar el cartón de la base, y... ¡¡cachivache listo!! Va a llamarse cachivache por siempre jamás, por si alguien se pregunta el nombre del invento. Y con esto y un bizcocho (mmmm... bizcocho... qué hambre!) vamos a ver que nos trae esta semana RUMS!!!!




17/7/13

A un panal de rica miel

Hace algún tiempo vi la idea en alguna parte y supe que eso lo teníamos que hacer. Además siempre tenemos un montón de huevos de esos de las sorpresas en un cajón, por una cosa o por otra nunca quieren tirarlos y total, para lo que ocupan... ¡los guardamos! Y rollos de cartón del papel higiénico también solemos tener, así que era nuestra ocasión. Cambié lo que me pareció según íbamos haciéndolo, pero la esencia es la misma.

En una de estas tardes de vacaciones, hicimos las celdillas para nuestra nueva colmena con tubos de cartón del papel higiénico. Fue divertido ir uniéndolas con cola y pintarlas después...



¡y más divertido aún ir llenándolas de abejas!



Las que había visto tenían las rayas negras hechas con limpiapipas, y no tenían alas. No tenía limpiapipas negros ni para tres abejas, y las alas nos parecieron imprescindibles, así que cambiamos:




Se nos acabaron los limpiapipas blancos antes de terminar, pero ya conseguiremos más. Ahora tenemos que buscarle sitio en alguna pared... ¡y esperar la cosecha de miel!!



Para que queden quietinas en la colmena y no les dé por caer todo el rato, usamos un truco simple: les rellenamos el culete de plastilina! Así la parte de atrás pesa más y se mantienen en su sitio. Eso sí, usamos plastilina de la que ya tiene el color mezclado y está fea... de la gris, de esa!










15/1/13

Vienen los bomberos!!

Vamos terminando con la sesión de disfraces de estos días... Desde el segundo año de cole de Nel, cada carnaval son dos disfraces diferentes: el del cole, y el del día de carnaval en sí. Los del cole (excepto el año de los payasos, que cada niño iba a su manera) los hacíamos en el cole todos juntos, en plan bolsas de plástico y papel y esas cosas. El curso pasado la temática era el bosque, y a los peques de infantil les tocaba ir de trasgos y xanas. Yo no sabía de qué disfrazar a Chus, porque los disfraces de plástico le daban bastante mal rollo y no quería ni acercarse... hasta que la mamá de otro niño que tampoco iba todavía al cole me propuso hacerles a los dos el disfraz de bombero, como los "niños grandes" de tercer ciclo... ¡qué buena idea!

Un pantalón y una cazadora azul marino (teníamos las dos cosas, por suerte), un casco de bici, y dos botellas de plástico grandes pegadas a un trozo de cartón. Unas tiras de plástico rojo para poner en la ropa (con imperdibles por el lado de dentro, cero complicaciones), papel de aluminio para forrar el casco y la hebilla de cartón, témpera roja para pintar las botellas... y...































   

             ¡¡Tachánnnn!!




La "manguera" del extintor era un montón de papel de periódico, enrollado sobre sí mismo para apretarlo, envuelto en papel pinocho y rematado con un rollo de papel de cocina forrado de papel de aluminio. Imprimimos unos logotipos de "Bomberos de Asturias" para dar el toque de gracia, y tan campantes!


11/1/13

Somos los indios bravos

El año pasado teníamos requeteclaro que nos íbamos a disfrazar de indios. Y yo tenía requeteclaro que no iba a comprar los disfraces, pero tampoco a trabajar mucho en ellos. Así que compré arpillera, la sacudí, la lavé, la tuve tendida fuera un par de días para que perdiera el polvillo ese que suelta, y aún así sigue soltando un montón, casi un año después...

Corté las piezas para los tres, rectángulos con abertura para la cabeza, más otros rectángulos a modo de polainas. No las rematé, sólo saqué hilos (¿o más bien cuerdas?) para dejar flecos. El disfraz perfecto, porque según el frío que haga ahí debajo se puede poner toda la ropa que queramos.

Luego corté tiras y picos y lo que se me ocurrió en fieltro de colores, y lo pegué a golpe de cola térmica. Unas hebras de las que había sacado se atan a la cintura, las polainas las pegué a sí mismas con cola térmica (sí, es cutre, pero rápido, y al terminar se despega de un tirón, y listo para guardar) y ¡ya está!

La que lleva Nel en brazos era la muñeca de su clase, que nos tocó para el puente de Carnaval y... claro, la disfrazamos!!
Y Chus lleva una bocina, porque consideró necesario modernizar un poco a los indios ¡él es así!


Y claro, los complementos, que no pueden faltar:

Para las bandas de la cabeza, pintamos un folio con rotuladores, haciendo picos irregulares, y cortamos las tiras. Las plastifiqué y les pegué las plumas por el lado de dentro con un trozo de celo.



Las plumas las recorté con tijeras de picos, les pegué un palo de brocheta por detrás para que quedaran tiesas, y corté los "flecos" desde los picos del borde hasta el palo. Usé folios de colores, aunque podrían haber sido de papel publicitario, supongo.

Mi peluca son casi dos ovillos de lana negra, la enrollé alrededor del respaldo de dos sillas hasta tener una franja de unos 40 cm. Luego cosí a cadeneta sujetando todas las hebras, quedó una raya del pelo muy mona ;). Corté justo frente a la cadeneta y até con gomas las supertrenzas. Iba a trenzarlas, eh, pero era demasiado gordo y no quedaba bien. Abriga un montón!!

El hacha tiene el mango hecho con varios palos juntos, forrados con una tira larga de fieltro, y la hoja con varias capas de cartón pintado con témpera. Van pegados uno a otro con cola térmica, y luego atado con una cuerda que adorna más que sujetar.



Arco y flechas: unos palos delgados, un trozo de cuerda, y recortes de fieltro de colores.



Y el caballo, Sinforoso Corazón (nombre curioso, lo sé...), fue en su vida anterior un calcetín mío. No di ni una puntada: lo rellené de fibra de almohada, lo até y lo pegué con celo a un palo de escoba, le pegué lengua, ojos y orejas de fieltro con cola térmica, hice las crines con un  cordel y las pegué, y la correa por debajo del hocico (que aún no estaba en estas fotos) también va pegada. Galopa como el viento...

















¡¡Lo pasamos como los indios!!





¡¡Ah, y la pintura de la cara!! Sólo tenía rojo y negro de esas barras de maquillaje de carnaval... así que improvisé: cara bien entafarrada de hidratante, y ceras manley de las de pintar. Así conseguimos el azul y el verde... Se quitan igual que las de maquillaje, con toallitas. Y tenemos un montón de colores!



Somos los indios bravos
de la tribu del pinzón
venimos en son de guerra
para dar una función

ortan chíribi
ortan chíribi
mahuachi fumahuachi
fumahuachi maruma jauja
mahuachi fumahuachi 
fumahuachi maruma jao jao jao jao

Yo como soy más bravo
me pongo el mejor traje,
en toda la tribu no hay
otro indio más salvaje


ortan chíribi
ortan chíribi
mahuachi fumahuachi
fumahuachi maruma jauja
mahuachi fumahuachi 
fumahuachi maruma jao jao jao jao


(cosas de haber pasado media infancia haciendo el indio)



10/1/13

¿Quién vive en la piña debajo del mar?

La primera vez que Nel eligió de qué quería disfrazarse... no podía ser de otra manera, el inevitable, el omnipresente, el tantas veces aborrecido Bob Esponja!! Y claro, Chus aceptó encantado ser Patricio...

Para Bob lo tenía muy claro, es tan rectangular... una caja de cartón y poco más! La forré con una bayeta vieja (no vas a gastar una nueva, sirviendo la vieja), papel blanco y marrón, un retalín de camiseta roja para la corbata... Los leotardos blancos que antes habían sido de pitufo y después teñidos con té para el troglodita, esta vez los teñí de amarillo. Que no quedó muy amarillo porque no tenía tinte y usé un par de barras de rotulador... pero en fin. Esta vez ya no le quedaban grandes, no, llevaba el pobre el tiro cerca de las rodillas, todo tirante... ¡pero con unos leotardos basta, en una casa sin niñas!! Y unos calcetines blancos con las rayitas roja y azul pintadas a rotulador, que luego al lavar se fueron.
























Para Patricio tenía un pijama de una pieza color rosa, pero necesitaba taparle con algo el estampado de la barriga... Compré en los chinos una toalla mala malísima, pero rosa, y al final me lié... y le hice un pantalón y un jersey, porque no era el mismo rosa del pijama, y... bueno, porque haciendo yo el jersey le ponía capucha picuda! Dos retales de camisetas viejas, verde y morada, se convirtieron en bañador. Y como las katiuskas de aquel invierno ya eran rosas... para qué quisimos más!

























(A todas estas, costuras cutres a más no poder, sin apenas rematar, sin patrón, simplemente que el niño cupiera dentro ya era suficiente ¡esa es mi filosofía de carnaval!)

Como lo mejor de los disfraces son los complementos ¡dónde va a parar! les hice unas redes cazamedusas... y unas medusas!


Las redes, con unos aros de plástico de un juego que andaba por casa, un trozo de tul de las mosquiteras de las ventanas, y el mango de unos plumeros atrapapolvo de esos que a veces es más barato el kit completo que el recambio, y acumulas varios. Para las medusas, bolsas de frutería. Jugaron con ellos durante meses!!






9/1/13

El cadáver de la Navidad

Suena un poco tétrico, pero eso es lo que tenía ayer por la mañana en la mesa del salón, después de armarme de paciencia y quitar toooooodos los adornos por tooooooda la casa. El cadáver de la Navidad.



Que nadie se alarme, en unos 11 meses resucitará y volverá a convertir la casa en un bazar... ¡ahora toca descansar la vista!

Y no, no es que yo considere que la navidad termina el 8 de enero... es que hay que recoger mientras los peques están en el cole, que si no no me dejan!!


7/1/13

La edad de piedra

Los primeros carnavales de Nel fueron todos, en general, un poco improvisados. Vaya, que me acordaba de que llegaba el carnaval con un día de margen, y con mi política de no comprar disfraces, pues tocaba echarle imaginación. Menos mal que a una el hecho de compartir piso con Diógenes siempre le acaba sirviendo para tener materiales en casa...

Nel tenía 2 años, yo estaba embarazadísima de Chus, y la tarde antes del carnaval escolar me enteré de la temática: "Civilizaciones antiguas", con romanos, egipcios, vikingos, chinos, árabes... Y se me encendió la lucecita: si los alumnos del cole eran civilizaciones antiguas, Nel que aún no iba... ¡estaba sin civilizar! ¡¡un troglodita!!



Tenía en casa un buen trozo de tela de peluche marrón (no sé por qué la tenía, pero ahí estaba... y queda un montón!) así que fueron dos costuras rectas y unos cortes, sin más.

Le hice unas fundas para las botas de goma (que van grapadas al lateral de la suela, sin dolor) y unas muñequeras...

Teñí con té unos leotardos blancos que tenía del carnaval anterior (¿os acordáis de los del pitufo, tan grandes? pues aquí vuelven a estar) y una camiseta blanca...

Y con cartón duro le hice un hueso para la cabeza (la vecina me prestó la diadema para sujetarlo) y un garrote. Pintura de dedos y alkyl, una noche para secar... ¡y un troglodita!



Aquel día Nel mantuvo una de sus conversaciones más memorables...

         adulta- Nel, qué guapo... ¿cazaste un mamut?
          Nel- No.
          a- ¿un rinoceronte lanudo?
          N- No.
          a- ¿un león cavernario?
          N- No.
          a- entonces... ese hueso que llevas en la cabeza... ¿de qué es?
          N- ¡de aceituna!

(y así se crea una anécdota inolvidable en dos minutos!)

Ahora le queda estupendo a Chus, como pudimos comprobar en Nochevieja... lástima que sólo haya un carnaval al año!!


1/1/13

Nochevieja loca, loca

Ya sé que el concepto de nochevieja loca no suele ir por estos derroteros, pero... qué le vamos a hacer, somos originales pa todo!

El famoso Calendario de los Duendes nos había propuesto (¿o debería decir retado?) disfrazarnos para la cena de nochevieja. Y oye, lo que dice el Calendario... Así que a eso de las diez de la noche empezamos a rebuscar en el arcón a ver qué disfraces aparecían...

Chus estuvo a punto de volverse loco con tanto para elegir, porque a él le servían un montón: de león, de indio, de payaso, de troglodita... ¿cuál se puso? Pues se los puso todos, pero al final se quedó con el de...



A Nel había dos modelitos que le valían de talla: el de duende, y el de indio... ¿se puede dudar cuál prefirió?



Para mí sólo tenía el de india, porque del de Calamardo... sólo me queda la careta! (los dos pares de leotardos que hacían de patas fui usándolos para una cosa y otra... por ejemplo para cinturas de pantalones!), y con careta no iba a ser nada fácil cenar... aunque probar, tuve que probármela!!



así que india sí o sí!



¡¡Es que en esta casa nos encanta hacer el indio!!



Y lo más complicado... ¿de qué podíamos disfrazar al padre de familia? Porque teníamos que disfrazarnos todos, si no no sería lo mismo... Al final se me ocurrió rescatar la peluca de payaso que hice en su día para Nel y ¡listo!



Así de elegantes y divertidos nos sentamos a la mesa...




Y con tanto disfraz, era inevitable: hasta las uvas quisieron disfrazarse!!




Pues eso, que con traje de gala o disfrazados, con una cena elaborada o hecha en veinte minutos (como la nuestra), con mucha gente o sólo los de casa, el caso es haber estrenado el 2013 con alegría. Que vea desde el principio que con nosotros no va a poder fácilmente!!


¡¡FELIZ AÑO A TODOS!!

19/12/12

¿Llega la navidad?

Parece ser que sí, que llega... qué pereza, no? Con esto de empezar a ver turrones en octubre, a mí cuando llega diciembre ya no me quedan ganas de historias... pero llegar, llega. Y a los peques los vuelve locos, así que hay que aceptarla!

Este año me resistí mientras pude, y no sacamos los bártulos navideños en el puente, como solíamos hacer, sino que quedaron para el fin de semana siguiente. Lo primero que pedían y era imprescindible y se iban a morir si no lo poníamos ya, era el Calendario de los Duendes. Yo también suelo llamarlo "calendario de no-adviento", porque la idea es esa pero el adviento nos lo saltamos muy bien: empezamos más tarde, y nos dura para tooooodas las vacaciones, que es de lo que se trata! Este año no me había puesto con uno nuevo, así que reciclé los vasitos de papel de hace dos años



...y los colgué con minipinzas por las cortinas del salón:



Y cómo no, la actividad que nos proponía el calendario el primer día era ¡decorar la casa!

Unos días antes Nel estuvo fabricando guirnaldas, así que teníamos por dónde empezar:



Después abrimos la caja de Pandora, digo el arcón de la cama, y empezamos a sacar cosas, y a gastar celo, y a dejar la casa que ríete tú de los bazares chinos, comparados con mi pasillo son minimalistas del todo!!

Tenemos estrellitas (de tetrabrik y tapas de yogur) en las puertas...



Tarjetas en otras puertas...



Estrellas en la ventana...



Y un juego de bolas que es casi lo único no hecho a mano de nuestra decoración navideña. Y quizás por eso, nunca sabemos dónde ponerlas!



Al día siguiente tocó hacer tarjetas de navidad, que no era mi intención hacerlas este año, pero... qué le vamos a hacer, ellos también opinan ¡y a veces mandan!



La técnica de recortado de triángulos creo que la tienen dominada! Espero que en pocos días lleguen a sus destinos... aquí y allá y por todas partes!


Al tercer día el calendario nos dijo que era hora de sacar el árbol, así que dicho y hecho:



Antes de convertirse en conífera fue la caja del televisor, pero era un cartón tan duro que pedía a gritos una oportunidad en la vida... y se la dimos!

Los adornos son bolas de papel de plata (de tabletas de chocolate ¡no vamos a gastar del nuevo!), estrellas hechas con papel de publicidad, adornos que vienen en algunos paquetes de regalo en vez de lazo... y un poco de espumillón, que compramos para hacer algún adorno que pedían en el cole, y ahora hay que ponerlo ¡¡con lo poco que me gusta a mí el espumillón!!


Lo que Nel y Chus no sabían era que el calendario de los duendes nos daría otra sorpresa para la decoración al día siguiente... Les tocó una búsqueda del tesoro, y depués de dar vueltas por media casa llegaron al cesto de las patatas y había... ¡luces de colores!! Nunca habíamos puesto luces en casa (eh, sí, tenemos bombillas y eso, no habíamos puesto luces decorativas!) y están entusiasmados. Ni sé las fotos que tuve que hacerle al arbolito iluminado...



Y sí, Chus sigue trabajando de cocinero a jornada completa!



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...