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2/11/12

Antiguas chapuzas...

Hay que ver lo que cambia la visión de ciertas cosas en un par de años... ¿o no?

Cuando llegó el otoño y saqué del armario la ropa de hace tres años de Nel, para adjudicársela a Chus, la verdad es que no me fijé en nada raro... sólo en que faltaban pantalones de invierno. Nel había empezado al cole y los primeros en pagar el pato fueron los pantalones, que descubrieron lo dura que es la vida de un aspirante a futbolista en un patio de hormigón.

Después de solucionar lo de los pantalones con un par de costuras rápidas (una de ellas aquí), empezamos a usar esa ropa tan felices. Hasta que un día me fijé en la camiseta roja... ¡¡madre mía, qué vergüenza de mí misma!!

Esta fue de las primeras camisetas que usó Nel sin abertura en un hombro, y como era de esperar en un niño  de cabeza generosa... no le pasaba el merolo por el agujero! Y yo, ni corta ni perezosa, le descosí un hombro, rematé los dos lados, y cosí un par de corchetes metálicos. Quedé más ancha que larga, satisfechísima de haber resuelto el problema... ¡¡como si no tuviera ojos en la cara para ver la chapuza, vaya!!

Esta era la cutreabertura que hice entonces, y así tan feliz dejé que la usara Nel durante todo un curso:


Las fotos son una porquería, y aún así se nota la chapuza... ¡si se le veía todo el hombro por el agujero al pobre, o la camiseta interior, o lo que fuera!

Pero claro, eso estaba bien para mi yo de hace tres años, incluso la de hace dos le hubiera dado el pase, pero hoy por hoy... es que la perceguera que me daba cada vez que doblaba la camiseta limpia era insoportable!!!!

Así que esta tarde, en un arrebato de pundonor -y por descansar de tanto coser polar, que me estaba dejando los ojos con lo poco que se ven las puntadas- hice el apaño más decente.


Las fotos siguen siendo una porquería...

Le puse un refuerzo de tela (cuadros de vichy, no tenía otra cosa roja ¡siempre estoy igual!) por detrás del lado delantero, y prolongando el trasero, y en lugar de los cutrecorchetes de la otra vez, unos snaps. Ahora no parece que se te vaya a quedar la tela en la mano al desabrochar, y de paso el hombro queda cerrado en condiciones. Vale, no quedó tan bien como podría haber quedado si no hubiésemos forzado la tela durante meses en modo chapuza, que estaba toda estirajada y amenazando agujeros por todas partes, pero por lo menos ya no me da vergüenza ponérsela ¡algo es algo!


23/10/12

Reciclando un pantalón



MiMaraMundo está de aniversario, un añito de blog, y para celebrarlo organiza un concurso de reciclaje de ropa... en el que seré parte del jurado! En su blog tenéis toda la información. Y como hay que predicar con el ejemplo, los miembros del jurado también tenemos que presentar una muestra de reciclaje. Pues aquí está una costura de reciclaje de mi propia cosecha, que  no se diga.

Era un pantalón mío de lino de hace... unos años, los suficientes para descartar la posibilidad de que vuelva a servirme nunca! Ya no puedo enseñarlo entero, porque le amputé medias perneras para las riñoneras de hace unos meses, pero esto es lo que quedaba en el cesto de ropa reciclable:

con esta composición, tirarlo NO era una opción!!




















Al empezar la temporada de otoño-invierno Nel necesitaba pantalones nuevos, y pensé en coserle unos con esta tela. Le di unas cuantas vueltas, quería aprovechar lo más posible, y terminé decidiendo que lo que me daba más pereza era coser la bragueta... así que la conservé intacta! Descosí el resto de las costuras, hice un patrón a partir de un pantalón suyo, y corté las piezas. Necesitaba alargarlo por debajo, y como no iba a ser posible hacer algo disimulado sin tener tela parecida, decidí tirar de frente y que se notara lo más posible. Como era para la parte de abajo, donde más se roza, puse loneta. Bastante larga para darle vuelta y que nos permita un estirón a lo largo del invierno...

Y como ni la loneta ni el lino son lo más deseable en pleno invierno -a lo mejor en pleno invierno de Málaga sí, pero en el de aquí no- le puse un forro interior. De lo que tenía, sin complicaciones ¡que no deja de ser el forro!

En este caso "lo que tenía" era un fular que me dio mi madre, descartado por viejo, agujereado y damnificado por la lejía. Perfecto para el caso.


Al cortar los pantalones del ancho necesario para Nel, me encontré con que los bolsillos originales quedaban a unos milímetros del borde... y quedaba fatal, así que corté un poco más para quitarlos, y decidí ponerle unos bolsillos propios, más coloridos. Saqué las telas de la última excursión de compras (sí, esta tela es comprada!) y dejé elegir a Nel.



Un bolsillo aquí y otro allá, alguna aplicación, y este es el resultado de mi reciclaje costuril:
Por delante y por detrás. Los bajos están doblados con vuelta hacia afuera (para los estirones venideros)
 aunque con esa loneta casi ni se ve

Son imperfectos por todas partes, pero... ¡qué queréis que os diga, a él le encantan!! La única pena que tiene es que los días de educación física no los puede poner!!


Pero hay muchas otras cosas que se pueden hacer reciclando ropa, y estas que os enseño hasta yo fui capaz de hacerlas... (enlaces pinchando en las fotos)

bolsos...




... mochilas...


... cojines térmicos...

... salvaslips...


... riñoneras...


... zapatillas...



... paneles de juego para abrir y cerrar...


... pantalones...



... más pantalones...



... juguetes...



... muñecos...



... monederos...









... camisas...



... neceseres...

... estuches...

... ¡lo que sea, excepto tirarla!


No tiene por qué ser complicado, nada del otro mundo, sirve cualquier prenda y cualquier método... ¿¿quién se anima a reciclar ropa y apuntarse al concurso de Mara??

6/9/12

Una mochila, dos mochilas...

... tres mochilas, cuatro mochilas ¡cinco mochilas!

Que sí, que me estoy acostumbrando a coserlo todo múltiple, desde las riñoneras ya no puedo parar: riñoneras, salvaslip, bolsos, mochilas... no importa mientras sean varios!

Ya os conté ayer que la operación mochila no fue exactamente como estaba previsto... pero como no me di cuenta hasta el momento de la foto, pues el proceso de montaje y costura me resultó muy entretenido y agradable. Sí, tengo que mirármelo, que muy normal no es liarlas tan gordas y no darme cuenta hasta ir a hacer la foto... pero ya si eso me lo miro otro día, que hoy no me viene bien.

Quería hacerles un par de mochilas a mis enanos, que a este paso voy a tener que ponerles un armario sólo para complementos. Se las hice sencillas, según el tutorial de Mi Rincón de Mariposas, porque me pareció que ellos no necesitaban más bolsillos por ahora... ¡que ya tienen riñoneras, mochilas, monederos, neceseres y estuches, poco les queda por guardar! Pero al final me dio cosilla, y les puse un bolsillo exterior a cada uno, a mi aire. Aunque sea para un par de chicles, la cosa es que les hacen ilusión los bolsillos... Y así les ponía el nombre y snaps de diferentes colores, en previsión de trifulcas futuras, porque todo lo que tienen que se diferencia bien no da problemas, pero lo que se distingue por sutilezas -como eran estas mochilas- nos trae muchos disgustos tontos.



Cada vez que uso la tela de piratas tengo el éxito de público y crítica garantizado... voy a llorar cuando se me acabe!
 
Detalle de los snaps, a gusto del consumidor: colores mezclados!
(en la de Chus también están así, entremezclándose)

 (Nota del editor: la mochila "Chus" fue cosida en un principio al revés, error de proporciones épicas del cual la autora no se percató a su debido tiempo porque empieza a ser evidente que le falta un hervor. La mochila "Nel", en solidaridad con su compañera, tenía cosida del revés la solapa del bolsillo, error que podríamos haber pasado por alto puesto que se notaba muy poco, pero ya que estábamos a descoser no vamos a andar regateando)





Luego quise hacerme una para mí, que soy una envidiosona de mucho cuidado, y para que no me riñera Nel por hacerla con más bolsillos que la suya (ya me pasó con las riñoneras...) le puse sólo el bolsillo exterior, pequeñín para monedero y llaves. Me gustó la experiencia con el cojín de semillas, así que volví a juntar recortes de tela de aquí y de allá ¡colorido a tope!. Claro que con ese batiburrillo de telas no me gustaba hacerlo de varias piezas, y volví a usar el mismo tutorial a pesar de llevar bolsillo.



¿Pero qué pasa cuando empiezas a improvisar cambios? pues que las cosas no encajan: quería ponerle las trabillas y el cordón doble, así que tenía que hacer el paso del cordón en dos piezas, y cómo iba a poner un bolsillo que quedase colgando dentro y la mochila sin forrar... Pues hubo que forrarla. Pero no os creáis que pensé en seguir el otro tutorial, que sí que era con forro y cortando las dos piezas... no, a cabezona a mí no me gana cualquiera... lo modifiqué todo a mi manera, improvisando: seguí adelante, corté el forro, lo uní a la tela exterior de la mochila y lo cosí todo junto. Como era una costura francesa, queda un poco peculiar pero queda forrada. Y yo quedo a gusto porque no me apeé de mi burra... Luego el dobladillo para el cordón quedaba fatal con la tela de recortes, eran un montón de costuras amontonadas y abultaba demasiado, así que tuve que hacerlo con unas tiras de tela aparte. Por lista, por querer hacerlo todo a mi aire. Y como al final pude apañarlo... mucho me temo que no aprendí ninguna lección ni nada de eso! ¡¡Y encima esta mochila fue la única que salió libre de percances en mi particular día de la bestia!!

Hasta aquí lo normal, mochilas para equipar a la familia, bueno, la familia excepto el padre, que empiezo a sospechar que no es que no le vayan las riñoneras y mochilas, sino que quiere asegurarse de que siga siendo yo la que acarree los bártulos... Pero tenía la aguja caliente y no podía parar... Hice dos mochilas más, sin destinatario por ahora pero ya aparecerá alguien a quien regalarla, que los peques con esto de cumplir años son muy insistentes.

Son de la versión sencilla pero de verdad, tal cual sencilla sin meterme en berenjenales (sin que sirva de precedente), y son iguales, de rayas sin nada más. La idea es personalizarlas cuando llegue el momento y sepamos para quién son, así se ponen los adornos de acuerdo con el destinatario, que presta más. Y como son iguales pero dejarán de serlo cuando se acaben de decorar, pueden estar bien para regalar a algún par de hermanos de esos que conocemos... todo se verá...




(Nota del editor: una de las mochilas "versión sencilla" llevaba como apéndice en su costura vertical un retal de tela inservible -o al menos inservible quedó después de extirpárselo- del cual la autora no tuvo conocimiento hasta que era demasiado tarde. La otra mochila "versión sencilla" salió bien a la primera, pero es que daba cosa presentarla en sociedad sin su hermana. Y no, yo tampoco entiendo cómo pude coser la parte de abajo sin notar que colgaba un trapo por ahí. Os podéis imaginar el sarao de trapos que tenía en la mesa después de coser mi mochila de retales, no?.)




Y sí, estas dos están sin cordón, porque ya era mucho pedir que no me faltase ningún material, no? Que tenía telas, cremallera, forro, bies para las trabillas y de todo, y no parecía yo misma. Y entonces fue cuando el fin de semana viajé, y compré cositas, entre ellas un cordón azul marino monísimo de la muerte... pero se me olvidó que necesitaba varios colores más, o más metros del mismo color, o en definitiva más cordón. Compré cordón para una mochila ¿por qué, os preguntaréis, si tenía cinco mochilas? Pues yo tampoco lo sé... ¡es que yo soy así! Pero las de los peques las apañé con cordón de playeros, y a éstas ya les haré uno de lana de colores bien chulo, que tengo una cordonera que hace maravillas y dos niños encantados de ayudarme a usarla.

Y digo yo, que ya que estamos podría alguien proponer una costura conjunta de... no sé, cazadoras por ejemplo, o chándals, o algo por el estilo, que con la racha que llevo lo mismo hago un montón y monto una franquicia y me forro, no? Si no me da por repetir la maniobra y lo destrozo todo, claro!

12/8/12

Asesinato en primer grado

Sí, lo confieso: soy culpable de asesinato. Ella no me había hecho nada... bueno, en realidad nunca me había gustado mucho, la compré en su día porque reunía los cuatro requisitos imprescindibles que tras andar varias tiendas me parecieron suficientes:           era vaquera, lo que yo buscaba
                                                             tenían mi talla
                                                             no era cara
                                                             no era tan rematadamente corta como las demás


No, no era rematadamente corta. De hecho era larga, monjilmente larga, incómodamente larga. Nunca me convenció, y pasó varios veranos saliendo del armario sólo cuando no tenía ninguna otra falda limpia que ponerme. Pero eso este año no ocurre casi nunca: después de la producción de los últimos meses tengo faldas de sobra. Y la veía allí arriba, en la última balda, donde no alcanzo sin subirme a la cama, mirándome con sorna. Como queriendo decirme "Ya ves, tú no me quieres, pero me pagaste. Y ahora vivo mejor que tú, aquí repantingada todo el día, viendo al resto ir y venir". ¡¡No lo soportaba más!!


Y como no lo soportaba más... pasó lo inevitable. Una tarde de 40º a la sombra. Una siesta de los peques tan larga como el calor requería. Unas manos inquietas. Una mente saturada por el calor. Aburrimiento en la penumbra (a ver quién es el guapo que sube las persianas con aquel solazo!). Fui al armario a colocar vete a saber qué, y la vi. Con su eterna sonrisa de medio lado y sus aires de superioridad. ¡¡Ja!! De mí no te ríes tú hoy, no con este calor...


La cogí, la llevé a la mesa del salón y la extendí lo mejor que pude. Ella debía presentir lo que se avecinaba, porque no paraba de temblar y estremecerse. Llevada por la crueldad, incluso la fotografié en sus últimos momentos...



Y saqué las tijeras. Las de la caja de costura. Las de siempre. Las que usaba en el colegio para recortar cartulinas. Mis tijeras de toda la vida. Pero no eran suficiente para mi estado de enajenación... Fui a la cocina, y traje las del pescado. Las de cortarme el pelo de cuajo, atado en una cola, todo a la vez. Las de las determinaciones firmes. Y la asesiné.

Le quité todo lo que había en ella que me molestaba: aquellos odiosos centímetros de más que la dejaban colgando un trozo por debajo de mis rodillas, aquella cremallera con la que se empeñaba en torturar mis carnes (por favor, ¡qué mal puesta estaba!), y aquellas trabillas como ojos que siempre me miraban atravesado. En un último arrebato, descosí la cremallera y me la guardé como trofeo. Contemplé mi obra, y no sentí ni atisbos de culpabilidad. Había perdido completamente la noción del bien y el mal. Incluso me probé sus restos, aún calientes... ¡y me gustaron!




No puedo decir otra cosa en mi defensa más que eso: después de muerta, empezó a gustarme. Y decidí compensarla rematando su cintura con la cinturilla de unos vaqueros que me gustaban. No fueron asesinados, no, ellos no ¡eso jamás! Murieron de viejos, un penoso accidente desgaste-vascular.

Los colores no casaban, las medidas no coincidían, pero quería demostrarle mis buenas intenciones a la pobre falda y sólo podía hacerlo regalándole una parte de aquellos pantalones. Limpié los bordes de la herida, ajusté la cinturilla lo mejor que pude, y metí un elástico. Acúsenme de necrofilia si así lo creen oportuno: disfruté haciéndolo. Volvería a hacerlo.




Cuando terminé, volví a probarme el cadáver. Ya no parecía un cadáver... ¡había vuelto a la vida! Me sentí un poderoso doctor Frankenstein... creo que incluso lancé una perturbada carcajada al viento... Y entonces, justo entonces, como un fogonazo, recuperé la cordura y vine a entregarme, a confesar mi crimen. A ponerme en manos de la justicia.

4/8/12

Vestido sin pretensiones

Tenía el retal por casa, de una vez que en plan deporte de riesgo compré por internet un lote de retales variados, tipo paquete sorpresa, baratísimos. Tuve suerte, y casi todos me gustaron un montón. Incluído éste, a pesar de ser muy poco discreto. No todo en la vida va a ser discreción.

También tenía ganas de algo más de ropa fresca para ir a la piscina. Casi a diario me mancho... ufff, qué desastre, cuando no me siento donde no debo, Chus me da un abrazo adorable con las manos llenas de helado, o Nel me pasa las chanclas empapadas y llenas de tierra por encima, o... vaya, que al final muda de ropa diaria. Y con esto del verano, que la ropa ocupa poco, tardamos 4 o 5 días en llenar la lavadora, y la ropa no alcanza! (ya, ya sé que hay casas en las que la lavadora se pone a diario o casi... pues en la mía no, y en verano menos. No me gusta ponerla a medio llenar, y ya hay veces que la pongo porque alguien se queda sin ropa!)

Pues la combinación de retal y ganas de ropa fresca necesitó la ayuda de un catalizador: esta camiseta que me regalo mi mami y que me gustó como modelo para un vestido...



Y éste fue el resultado:



Sencillo sencillísimo, cantoso cantosísimo (qué se podía esperar de la tela hiperfloreada!) y cómodo comodísimo.


Aunque después decidí modificarlo un poco, para que mi generosa pechonalidad encontrase su espacio (al haber usado una tela no elástica, el formato de la camiseta -aunque lo había hecho más ancho- no acababa de encajar). Y como no me apetecía ni un poco meterme en líos de pinzas ni cortes, quería coser facilito y punto, pues opté por un apaño inspirado en los pantalones tuneados de la semana premamá de La Pantigana: inserté un par de piezas de tela elástica en las costuras de las sisas, que permiten que cada cosa encuentre su sitio, y de paso lo hacen más fácil de poner y quitar sin tirones (y sin cremallera, por supuesto, que si vamos a coser facilito hay que tomárselo en serio!!). Que tenía yo ganas de darle un poco al método tradicional...


No queda muy aparente en foto (y encima sin darle ni un planchadín al acabar de coser ni nada... es que... con este calor... planchar... buffff!) pero puesto queda que ni pintado. Pero me niego a otra foto borrosa de las huellas infantiles del espejo de mi armario (sí, siempre tiene huellas. No, no lo limpio a menudo porque con dedinos de Chus me gusta más -excepto en foto-. Y sí, a los veinte segundos de limpiarlo vuelve a tener huellas).

Y luego decidí ponerle un bolsillo de tela vaquera, porque un bolsillo siempre viene bien y porque la tela vaquera me gusta mucho, y abunda en mi bolsa de retales. Entre vaqueros rotos y los buenos trozos que les quito al meterles los bajos (bueno, qué pasa, somos una familia de taponcetes!!) creo que jamás me veré sin suministro.




Entre hacerlo, modificar las sisas y plantarle el bolsillo, la cosa no llegó a dos horas... así que sigue siendo una costura de verano, simple y sin pretensiones. Tan pocas pretensiones que hasta se me olvidó hacerle una foto entero después de las sisas y el bolsillo!!

24/7/12

"Falda hipersencilla pero muy resultona" de La Pantigana


Ya sabía yo que seguir la Semana Premamá de La Pantigana sería un acierto, como todo lo que ella nos propone ¡es que esta mujer es genial!

El otro día puso un tutorial para una falda a la que llamó FALDA HIPERSENCILLA PERO MUY RESULTONA... y quedé prendada.

Así que aprovechando una tela de camiseta que aún no había tocado, y un rato en que los peques andaban entretenidos con los pobabobin... me puse y ¡tachánnn!



Se cose en un periquete, sobre todo si como yo decides no hacer dobladillo abajo, y más si encima decides que no te convence nada de lo que tienes por casa y la dejas provisionalmente sin cintura. Sirve para poner, siempre que la parte de arriba la tape la camiseta, y encima queda bien, aunque espero que una vez con cintura quede más curiosina. Ya veremos cuánto dura el "provisionalmente"... que parece que lo veo venir!

Me encantan esos picos que hace abajo, sí que queda resultona la falda... y me encanta poder usar tela de rayas, y encima elástica, sin hacer un estropicio con ninguna de las dos cosas. Para que las rayas ni se meneen, este tutorial de La Inglesita. Y para la tela elástica, como siempre, papel usado: en este caso el que había servido para dibujar el patrón.

Y por cierto, que no es lo único que pienso hacer de la Semana Premamá, porque hay más cosas aptas para no preñadas, y son todas muuuuuuy chulas! Lo único malo es la envidia que me dan las barriguinas, pero eso ya se superará con el tiempo. Espero.

Y ahora, dos duros pa quien haya leído lo de los "pobabobin" y sepa qué narices son...

...

       
                        ... ...

                                     
                                                 ... ... ...


                                                                            ... ... ... ...


                                                                                                               ... ... ... ... ...


... Pues son los Playmobil, en idioma Chusés!! "es que yo no sabo decilo como Nel"... Ya nos van quedando pocos términos en esa lengua moribunda, pero los pocos que quedan son muy chulos ¡qué penina da cuando aprenden a decirlo toooodo taaaaan bien, y encima hay que felicitarlos porque se esforzaron un montón en decir hipopótamo en lugar de "hipotópano"! ¡¡con lo que me gustan los palabros!!

19/7/12

Pantalón para Nel, corto y con bolsillos. ¿Pantalón para Nel corto con qué? ¿Pantalón para Nel cómo? ¿Pantalón para quién? Digamos pantalón...

Mi intención era hacer un pantalón corto y con bolsillos "más o menos tradicionales" para Nel. Algo más o menos así:





Y la cuestión era hacerlo "resurgir de las cenizas" de este pantalón de papá, que estaba roto por la entrepierna:





Primer error: pensar que tienes tan claras las intenciones y que la cosa va a ir rapidita.

No había ni siquiera dibujado el patrón entero cuando me di cuenta de que no me apetecía nada coser unos bolsillos "más o menos tradicionales" para Nel. En principio ningún problema, excepto que los bolsillos "más o menos tradicionales" no requerían otros aportes de tela, y la nueva idea sí.

Segundo error: dejar de lado el patrón a medio hacer para buscar tela que sirva para el apaño. ¡Date prisa con las telas y termina de dibujar el patrón, hermosa, que todavía está a medias en la mesa del comedor y Chus se levanta de la siesta de un momento a otro!

¿cómo puede estar taaaan arrugada una tela que fue funda de una tabla de planchar???


Una vez me decidí por esta tela y terminé el patrón (bueno, o al revés, iba tanto de una cosa a otra que ya ni sé lo que ocurrió primero, si la tela la elegí para el patrón o el patrón lo hice para la tela) empezó lo divertido: ¡¡cortar!!


Tercer error: seguir considerando que cortar es tan divertido, cuando ni siquiera te paraste a pensar seriamente si lo que quieres hacer es realmente lo que quieres hacer.


Y a medida que cortaba, me parecía taaaan corto, una pernera taaaan corta, una costura taaaan corta, una pereza taaaan grande, y unas ganas de pantalones largos taaaan locas... que decidí que iba a hacer media pernera más. Así, por las buenas.

Cuarto error: permitirse cambiar de idea con la tela ya a medio cortar.

Podría haber aprovechado la tela mejor si los pantalones hubiesen sido pensados como largos desde un principio, podría haber sacado todas las piezas sin necesidad de que cundiera el pánico, pero eso no va conmigo. A mí me va la marcha.

Quinto error: querer apañarse con lo que hay en casa cuando las nuevas novedades incorporadas al patrón van pidiendo cada vez más y más materiales. Como ya no iba a poner bolsillos "más o menos tradicionales", la versión que planeaba hacer necesitaba aporte de otras telas. Y como empecé a cortar pensando en pantalón corto, necesitaba otros aportes de tela para las piezas que habían dejado de "caber" en el pantalón de papá original. Como no tengo tienda de telas por aquí, tenía que sacar todos esos aportes de mi adorada bolsa de retales. Y conseguir algo más o menos coordinado, o por lo menos telas que pudieran convivir bien, sin darse bofetadas ni ofender a la vista. No lo encontré, así que deseché la tela que había elegido y la cambié por esta otra (¡gracias, Paquete Viajero!) de la que sí que tengo suficiente para todos los trozos que se tercien.



... Peeeeero... tela nueva, requería bolsillos nuevos. Mi gozo en un pozo, los bolsillos tan primorosamente diseñados para la anterior tela ya no me gustaban usando esta. Quería otra cosa. Volví a cambiarles el diseño, para intentar unos en forma de bandera pirata ¿llega a intuirse la forma de bandera?



Al final los pantalones existen, que no es poco, aunque ya no sean ni cortos ni con bolsillos "más o menos tradicionales". Bueno, bolsillos sí que tienen, aunque todo parecido con el diseño inicial sea... inexistente.
Por delante... y por detrás

¡Ah! y en el fragor de la batalla, los que iban a ser pantalones para Nel decidieron convertirse en pantalones para Chus sin que nadie se diese cuenta... hasta la hora de probarlos. Cosas que pasan...

Sexto error: ponerle nombre al destinatario de un pantalón antes de haberlo terminado. El destinatario previsto incialmente se ofende al verse despojado de su trofeo, y el nuevo agraciado se mosquea porque "eso no es para mí, yo quiero los míos, no los de Nel".


A Nel le quedan cortos (tipo pirata... ¡qué menos!) y un pelín estrechos en el culo, así que le dejaré que los use este verano los días que refresque, pa que no se queje. A Chus le quedan algo grandes... pero eso lo arregla el tiempo!!


Conclusión: acabo de perfeccionar hasta límites insospechados mi método tradicional. Y la capacidad de improvisación sigue ahí, vivita y coleando. Otra cosa no tendré...

10/7/12

El método tradicional


La cosa empieza porque siempre tuve la teoría de que ninguna tarea es tan complicada si confiamos un poco en la historia: la gente fue capaz tooooda la vida de hacer más o menos de todo con muy pocos medios, muy poco tiempo, muy pocos estímulos y muy poca salud.
Así que yo, con bastantes medios (a veces), bastante tiempo (¡a veces!), muchos estímulos (porque me estimulo sola que da gusto verme) y salud a calderaos (seamos serios: hoy en día comemos bien, y varias veces al día, no castigamos la vista cosiendo a oscuras o a la luz de una vela, dormimos en casas secas y cálidas... digamos que estamos sanos que da asco vernos) ¡tengo que ser capaz de hacer todo lo que me proponga!

Esa es la teoría de partida, y se aplica a infinidad de casos:

- parir no puede ser pa tanto como en las películas, si las tatarabuelas eran capaces, malnutridas y matadas a trabajar desde pequeñas como estaban.

- ¡cómo no voy a poder planchar con el pequeño a cuestas! ¡si las africanas aran, siegan, ordeñan y hacen de todo!

- los peques aprendieron toda la vida a andar llevando algún que otro golpe. Haciéndose chichones. Incluso heridas. Y se curan con "sana, sana, culín de rana" y un besín. Y funciona, porque si no ya nos habríamos extinguido.

- ningún niño come de todo, ni ningún adulto. Como mucho, una inmensa minoría come de todo lo que en su cultura y región se considera comida. Y seguro que hace 200 años nadie probaba el pescado a 80 kilómetros de la costa, por ejemplo, ni las hortalizas en invierno. Y aquí estamos.

- todo el mundo se salta de vez en cuando una comida, o varias, a veces por estar pachuchos y a veces por no tener hambre. Y a veces por cabezonería, reconozcámoslo. Pues mis hijos también, y no me preocupa mucho porque sé que cuando vuelvan a querer comer voy a tener comida que darles. Ya quisieran muchas madres del ancho mundo poder decir lo mismo.

- si sabes hacer sopa de fideos sabes hacer cualquier guiso, que seguro que cuando lo inventaron tenían menos cachivaches de cocina que tú, y muy probablemente menos ingredientes en casa.

- coser y cantar significa eso, que es fácil coser si a la vez cantas. Tararear entre dientes sirve sólo cuando no tienes público. Y coser es algo que durante milenios pudo hacer la gente normal, no será para tanto.

- ... ¡y mucho más!

A esta forma de afrontar los retos yo la llamo Método Tradicional. O "cómo se plantearía esto una paisana de hace 200 años": no se lo plantearía en absoluto, si hay que hacerlo se hace y punto.

En el caso de la costura, el Método Tradicional tiene una infinidad de aplicaciones prácticas. Y cuando coses por placer, por pasatiempo, sin esperar ganar el pan de tus hijos, lo puedes aplicar sin miedo ¡y a divertirse! Ese es mi caso, yo no coso "pa fuera" (ni en sentido literal ni figurado... ¡tranqui cariño!) así que este es mi método. Y en este blog, por ahora, estas son sus aplicaciones:

* Sacarse de la manga una camisa blanca
* Poner la tira del cuello y las sisas a una camiseta
* Darle color a la camisa blanca de antes
* Hacer una camisa sin patrones
* Coser puños de tela elástica en un pantalón de la misma tela elástica, sin puntada elástica, ni hilo elástico, sino con papel (que no era elástico)
* Encontrar entretela donde no la hay, porque un tal Diógenes que comparte piso con nosotros guarda cosas muy curiosas


Y esta va siendo su definición, que poco a poco irá completándose:

Solía definirse con el refrán "haciendo y deshaciendo va la niña aprendiendo", pero a mí me va la marcha y esta definición se me queda corta. Es el método sin hilván, sin alfileres, sin colocar previamente, sin puntada elástica, sin aguja de punta azul en tela de camiseta, sin hilo del color de la tela, sin idea de cómo va a quedar, con más valentía que sentido común. También sin patrones, sin remota idea de los pasos a seguir, sin más guía que otra prenda que tampoco se parece tanto, con papel usado rescatado del reciclaje como material imprescindible, con bolsas hospitalarias en lugar de una elegante y práctica entretela. Y casi siempre con copiloto: Chus ayudando en el pedal!!

8/7/12

Adictivos sarouels

Con lo fáciles de coser que son, lo guapos que salen y lo cómodos que resultan... ¿quién se resiste a repetir? Nel se había quedado con las ganas, y lo prometido es deuda:



Ya empezamos a verle posibilidades a la tela que compré porque era gratis (bueno, no se puede decir que la comprase, no?) y a la que le veía cara de pijama. Pues esta tarde ascendió de proyecto de pijama a nuevo pantalón preferido de Nel. La Pantigana tenía razón ¡¡las rayas le vienen de maravilla a este patrón!!


Repetí con la cintura hecha de leotardos viejos, pero como los leotardos lamentablemente sólo traen una cinturilla, esta vez corté una rodaja más ancha para doblarla a la mitad antes de coserla. Funciona igual de bien...


Y los puños, en este caso los hice de la misma tela que el pantalón, como es tela de camiseta algo elástica va bastante bien ¡y es que al cortar el rectángulo que necesitaba me quedaba un recorte que tenía justo el tamaño de dos puños! ¿cómo no aprovechar?

Eso sí, para coser un puño elástico sobre tela también elástica, así a pelo con mi método tradicional... pues hubo que recurrir al truco del almendruco: una tira de papel sujeta a la tela con los mismos alfileres, como si fuese una capa de tela más. Evita estirar la tela más de lo conveniente, no salen esas ondas que dan taaaanta rabia, y se controla mucho mejor la puntada. En realidad lo usé para coser todo el pantalón, no sólo para los puños, pero los puños sí que hubiera sido una tortura coserlos sin papel. Para el resto creo que podría haberme apañado.


Sospecho que aparecerán más sarouels en nuestras vidas... ¡no se puede parar! ¿Dónde se vio un pantalón que se corta, se cose y queda listo para estrenar en menos de media hora??? Habría que hacer una colecta para ponerle una estatua a La Pantigana, aunque fuera virtual!

22/6/12

Camisa para Nel

La última vez que tuve acceso a una tienda de tela, compré estos retales:




El de coches me enamoró a primera vista, tenía que ser mío sí o sí! Ahora a ver qué hago con él, quizás su fallo sea que el tamaño de los coches es algo grande para ciertos proyectos... pero algo saldrá!




La tela de camiseta de rayas verdes también me guiñó el ojo desde la estantería, qué le vamos a hacer, ¡y yo sin puntada elástica, cachisenlamarserena!




Esta otra tela de camiseta no es que me enamorase tanto, pero... por el módico precio de 0 € tampoco era para resistirse, no? Tiene algunas manchas de desteñido de otras telas porque pasó por una inundación, y por eso me la dieron gratis. Pero con el tamaño que tiene ha de salir algo de ella sí o sí.

¿Tal vez tenga cara de pantalón de pijama? Parece que lo veo... ¡y tengo tela como para hacer pijamas a un regimiento!


Y esta me la llevé porque hice caso a mi madre, que la agarró sin dudarlo. Yo no sabía muy bien para qué usarla, hasta que llegué a casa, la lavé y la planché. Y decidí que iba a ser una camisa para Nel (prefiero hacer ropa para él, que así luego es para Chus y me rinde más el esfuerzo!). No me enamoró a primera vista, pero al plancharla caí rendida a sus pies. Es que tiene una caída... y un tacto...


La camisa tiene que ser muy a nuestro aire, porque si me sale la "típica camisa de cuadros" acaba no poniéndola ni tres veces, así que...

... primero, delanteros y espalda de una pieza, que es más fácil casar los cuadros ¡pa chula yo!

... después las vueltas de las mangas con el revés a la vista, quitando formalidad...

... luego el cuello-sin-cuello (vale, ya sé que tiene nombre, pero yo soy como soy, me gusta más llamarlo así, y ya está)...



... el bolsillo...


... y el cierre, con snaps! De verdad que fue para hacerla más divertida, no fue vagancia, eh! que total unos ojales con la máquina se hacen en un momentín... pero es que así nos gusta mucho más!
nnnno, no tiene cada delantero de un color, ya dije que son de una pieza...
¡eso es mi arte fotografiando!


Me gustó hacerla, me gusta vérsela, y me gusta comprobar que puedo hacer una camisa ¡me lo dicen hace medio año y me escacharro de la risa!

Y bueno, también fue hecha siguiendo el método tradicional (que quedó más o menos definido al final de esta entrada): sin patrones, sin remota idea de los pasos a seguir para hacer una camisa, sin más guía que otra camisa suya (que tampoco servía de mucho, porque las costuras de la espalda con los delanteros tenían forma... y yo no quería hacerlas!).
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