20/8/12

Pequeña ausencia

Ayer volvimos a casa después de seis días fuera, de visita en casa de unos amigos.

Qué gusto, qué suerte tener amigos así, con la puerta de casa siempre abierta, con tantas conversaciones interesantes, con esa vida tranquila en un lugar increíble, y encima con dos peques más o menos de la edad de Nel y Chus con los que jugar a lo bruto, correr, reirse y pelearse, leer cuentos y relajarse...

Ana, David, Antón y Pedro ¡¡sois estupendos!!


Aunque estuvimos tranquilos en casa la mayor parte del tiempo, hicimos un montón de cosas a-lu-ci-nan-tes. Veréis, veréis...

*vimos cómo un asturcón tiraba de un trineo cargado con troncos de eucalipto leña para el invierno

*los peques montaron en el trineo en el trayecto que iba vacío

*ayudamos a meter el rebaño de ovejas xaldas en la cuadra, sobamos acariciamos a los corderos y vimos cómo David le cortaba las uñas al carnero

*saludamos a Atenea, una mastina grande como una montaña que no se estresa por nada del mundo... y que nos puso hasta arriba de babas ¡¡aggghhh!!

*recogimos infinidad de moras para hacer un helado riquíiiiiiisimo

*hicimos (y comimos) helados de chocolate, de pistacho y sí, de moras. Y no sabemos cuál nos gustó más!

*viajamos en una furgoneta "gaaaangue, enome, y de color green" (versión de los hechos de Chus)

*nos bañamos en el río Negro, que a pesar del nombre está limpísimo, en una poza con jacuzzi y todo

*exploramos un viejo molino junto al río, lleno de murciélagos adormilados, y vimos la presa del río, el canal por donde iba el agua... todo, todo

*perseguimos a Coquito, una gata un poco esquiva, y acariciamos hasta la extenuación a su hermana Xana, mucho más mimosa

*fuimos a pasar un día a la playa de Otur, una playa estupenda con río, cuevas, pozas, túneles... ¡perfecta para exploradores! Marea baja, marea alta, cubos y palas, balón, sillón hinchable, camiones y carreteras, saltos de ola, agua fría, agua templada, sol, sombra, empanada y bocadillos, arena hasta en el último repliegue de piel, salitre en el pelo, y al final ese cansancio tan agradable...

*pero después de la playa aún nos pegamos una sesión intensiva de caballitos, hinchables y camas elásticas en el día del niño de las fiestas de Navia. Unos churros deliciosos ¡y a dormir el viaje de vuelta!

*los peques inventaron y disfrutaron el baloncesto más cesto y menos balón de todos... y de esto es de lo único que tengo foto, mirad qué punto y decidme si no es el baloncesto más auténtico del mundo!!



*Antón y Pedro les enseñaron a Nel y Chus su arte para clavar puntas en un trozo de madera, y todos practicaron un rato ¡con un martillo de verdad! ¡¡divertidísimo!!

*jugamos con arena, serrín, excavadoras y carretillos. Con barcos y castillos, con camiones y animales. A las cartas y al ajedrez. En casa y en la calle. Todos juntos y de dos en dos.

*nos permitimos no acordarnos la cámara de fotos, dejar el móvil en la cocina todo el santo día, y que casi se nos olvidasen las contraseñas de internet. Y qué bien sienta, eh!!

Por todo esto, porque no es la primera vez y porque no será la última, chicos... ¡¡gracias!! ¡volvimos nuevos!

Esperamos veros pronto otra vez!!!

2 comentarios:

  1. Qué envidia de vacaciones! Se ve que lo pasásteis genial!

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  2. Qué alegría contar con amigos asi!

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