23/8/12

Bolsa para los bañadores... mojados

En general me gusta moverme poco cargada de trastos. Hago todo lo posible por preparar equipajes mínimos, justo lo que va a hacer falta, nada de tonterías ni "porsiacasos", aunque con niños eso se complica un poco. En particular, cuando voy con los peques a la piscina me fastidia llevar una bolsada como si nos fuésemos de casa para siempre. Procuro que todo el equipo de los tres quepa en una sola bolsa... ésta:



Teniendo en cuenta que vamos andando (es como un kilómetro, casi todo cuesta abajo y buena parte de él a pleno sol) y muchas veces volvemos andando (casi un kilómetro que parecen dos, casi todo cuesta arriba y sí, todavía a pleno sol!) me apetece más que nunca reducir el equipaje:
- tres toallas de las de microfibra que no ocupan nada
- tres pares de chanclas
- dos manguitos y una burbuja (esto es imprescindible del todo, mientras no lleguen a hacer pie!)
- un neceser con peine, protección solar y jabón
- la funda con mis gafas viejas para que las gafas nuevas no sufran el cloro y me duren (sí, me baño con gafas, porque sin ellas no distingo a mis hijos de los hijos ajenos a tres metros, y eso no presta nada!!)
- una bolsina con la ropa interior de los tres para después del baño
- el monedero para pagar la entrada
- las imprescindibles pistolas de agua

                                ... y NADA MÁS. Pase lo que pase.

Pero interesa bastante que la bolsa para la ropa interior sea impermeable, porque a la ida lleva ropa interior seca (y limpia, por supuesto!) pero a la vuelta lleva bañadores empapados, y ya no es porque se empapen las toallas, es que el monedero es de tela y lleva bastante mal las humedades...

Hasta hace unos días usaba esta bolsa-neceser:


Venía con... creo recordar que un peine y un cepillo que nos regaló mi prima cuando nació Nel. Por aquel entonces recibimos un montón de regalos dentro de bolsitas de plástico de lo más variado... y todas bastante prácticas. Entre Diógenes y yo las fuimos guardando todas, y a estas alturas todas encontraron su lugar en el mundo. Pues resulta que la de los bañadores se rompió (se ve el boquete en la foto??). Se ve que era plástico previsto para durar seis años y ni uno más!

La echaba de menos, así que rebusqué por casa, descarté los restos de plástico de paraguas y el forro de libros por la misma razón: que al calor de la bombilla de mi máquina de coser se deforman, y se hace odioso terminar la costura. Después recordé que me quedaba algo de vinilo termoadhesivo, y busqué un retal al que ponérselo. Tenía que ser un retal que no me fuese a dar pena cuando dentro de dos días encontrase algo más vistoso que hacer con él, y elegí una tela de la que sigo teniendo bastante. Dibujé el contorno -tenía que ser más o menos igual, porque quería reutilizar la cremallera-, plastifiqué y corté. Cosí empezando por la cremallera, para asegurar que la encajaba en su sitio, y aquí está mi nueva bolsa para los bañadores mojados de la piscina:



Es una tontería, pero estoy muy contenta de haber encontrado sustituta... ¡detesto meter los bañadores en bolsas del súper, llamadme finolis si os da la gana!

1 comentario:

  1. Muy chula, no se me había ocurrido. Yo enrollo los bañadores dentro de una toalla para q no se moje lo demás. Eva de Huelva

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